El Zapatico ideal
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Grandes Pasos
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Preguntas al Ortopedista

¿Cada cuánto debemos cambiarles los zapatos?

La sustitución del zapato de un pie que está en fase de crecimiento es algo muy importante. Por tanto es necesario controlar con frecuencia el calzado del niño ya que el crecimiento del pie es muy rápido. Un zapato corto respecto al pie puede determinar importantes alteraciones estructurales (desviaciones de los dedos, uñas encarnadas, etc.). Por otro lado un zapato demasiado largo no permite caminar correctamente.

¿Qué hay que hacer si tienes los pies planos?

Hasta los tres años no hay que preocuparse porque el niño tiene efectivamente el pie plano.

Se trata de una condición fisiológica dada por el cojinete adiposo muy acentuado que protege las estructuras del pie que aún no se han formado por completo. Después de los tres años si persiste esta condición es necesario recurrir a una visita podológica para corregir esta alteración con una plantilla ortopédica y gimnasia específica que permite el desarrrollo correcto de los músculos del pie y de la pierna.

¿Cómo tienen que ser los calcetines?

La medida correcta del calcetín es muy importante aunque la mayoría de las veces se subestima porque un calcetín corto puede causar desviaciones de los dedos y uñas encarnadas.

El calcetín tiene que ser preferentemente de algodón ya que no hace sudar el pie.

¿A qué edad debería comenzar a usar zapatos?

El calzado se tiene que adaptar a cada fase de la vida infantil del niño. Hay que pensar que el pie, cuando nace, tiene una sensibilidad táctil mucho más aguda que la de la mano y conserva esta característica hasta los 8 meses de vida aproximadamente. Por tanto es muy importante no anular esta característica y la única protección que se recomienda para el pie del recién nacido son los calcetines de lana o algodón (según el clima).

El primer zapato puede utilizarse cuando el niño empieza a andar. En la parte superior el zapato no tiene que tener punta, contrafuerte ni ningún tipo de refuerzo. Tiene que estar hecho con una piel muy suave y no tiene que ser de plástico ni de goma, la suela no tiene que ser rígida y tiene que ser de la misma piel que la parte superior.

Con zapatos de este tipo el pie estará protegido y se respetarán la sensibilidad y la amplitud de movimiento.